Un estudio confirma el primer caso de guerra civil entre chimpancés en la historia


“El conflicto letal entre grupos de animales que alguna vez estuvieron socialmente afiliados no se había observado fuera de los humanos”, afirma Sacha Vignieri, bióloga de la Universidad de California, en el resumen del editor que acompaña un reciente estudio sobre la primera guerra civil entre chimpancés en la historia.

El abstract del artículo compartido en Science, “Conflicto letal tras la escisión de un grupo de chimpancés salvajes”, confirma que se presentó “una rara fisión permanente en el grupo más grande conocido de chimpancés salvajes”, los Ngogo del Parque Nacional de Kibale, en Uganda.

Se llegó a esa conclusión tras décadas de “disipación gradual” que culminó en dos grupos socialmente aislados.

“Un (chimpancé) realizó múltiples incursiones letales contra el otro, causando la muerte de adultos y crías. Las muertes no relacionadas de individuos clave interconectados podrían haber contribuido a la división finalmente violenta”, confirma el estudio. La agresión se intensificó a medida que los grupos consolidaban su división. Se formó un grupo occidental y un grupo central.

Aaron Sandel, profesor de antropología de Texas y autor principal de la investigación que empezó John Mitani décadas atrás, dijo que lo “especialmente llamativo” es que los chimpancés “están matando a antiguos miembros del grupo”. Es decir: los nuevos grupos están suplantando las relaciones de cooperación existentes.

Para él, las fisiones permanentes entre los chimpancés son “extraordinariamente raras”, y la evidencia genética sugiere que ocurren aproximadamente una vez cada 500 años.

La diferencia entre el caso de los Ngogo y el último antecedente de algo parecido -que fue en los ‘70, en Tanzania- es que décadas atrás los humanos les dieron alimento a los chimpancés y en este caso, no.

Los cambios en los “lazos sociales” entre chimpancés se percibieron por medio de factores como el tamaño inusualmente grande del grupo, la competencia por la comida y la reproducción, la muerte de individuos clave, los cambios de liderazgo y las enfermedades.

Sandel fue cauto con el hecho de caratular el episodio como “una guerra civil”. “Lo desaconsejo (…) Pero la polarización y la violencia colectiva que hemos observado en estos chimpancés pueden darnos una idea de nuestra propia especie”.

El estudio sirve, entre otras cosas, para desafiar la hipótesis de que la guerra humana está impulsada principalmente por marcadores culturales de identidad grupal, como las diferencias étnicas o religiosas.

“Si la dinámica relacional por sí sola puede generar polarización y conflictos letales en chimpancés sin lenguaje, etnia o ideología, entonces en los humanos, esos marcadores culturales podrían ser secundarios a algo más fundamental”, dijo el autor del estudio. “Si eso es cierto, entonces podríamos tener el potencial de reducir los conflictos sociales en nuestra vida personal, y eso me da esperanza.”

Los hallazgos fueron comentados por el James Brooks, doctor del laboratorio cooperativo de evolución del Centro Alemán de Primates, que confirmó que “una división hostil entre chimpancés salvajes es un recordatorio del peligro que las divisiones grupales pueden representar para las sociedades humanas”.

Fuente: www.clarin.com

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